LA DEMOCRACIA NO EMPIEZA EN LOS VOTOS, EMPIEZA EN LA EDUCACIÓN

 

    Cuando no somos educados en el discernimiento y en el espíritu crítico, requerimientos esenciales para un ciudadano en una sociedad auténticamente democrática, solemos ver las mentiras que resuenan con nuestras frustraciones  y deseos como verdades. Este hecho es el que aprovecha todo tipo de populismos, tanto políticos como de opiniones en la red, para hacer de sus seguidores conversos a su  verdad.

   Democratizar una sociedad no es simplemente respetar la opinión de la mayoría, ya que esta opinión puede ser rehén de los engaños del populismo, sino democratizar su educación de forma y manera que sus ciudadanos no puedan ser engañados en base a sus frustraciones y anhelos: la democracia no empieza en los votos, empieza en la educación.


La democracia ha de ser un valor educativo esencial, que prepare a las personas no solo para saber dar su opinión sin imponerla y para saber escuchar a los demás sin prejuicios, sino también para celebrar que cada ser humano es una fuente de conocimiento y de alegría para todos los demás. 


  

EL MEJOR REGALO PARA NUESTROS HIJOS

   

    Quejarnos continuamente de la sed en un desierto no solo no nos  resuelve el problema, sino que, a través de nuestras emociones negativas, castigamos además a nuestro cuerpo con una  bioquímica venenosa, en definitiva: hacemos de un problema dos.

  Hemos sido educados para multiplicar nuestros problemas a través del victimismo y de sus correspondientes emociones negativas, de forma y manera que hacemos de la vida un drama en vez de un misterio a disfrutar. Nuestras emociones no han de agravar nuestros problemas, sino todo lo contrario: ayudarnos a superarlos. Una buena sabiduría emocional ha de proporcionarnos tanto lucidez mental como una bioquímica que favorezca nuestra salud ¿A qué esperamos pues para introducir la inteligencia emocional en la formación de nuestros educadores?, sería sin duda el mejor regalo para nuestros hijos.



 

 

LA UNIÓN ENTRE EDUCACIÓN Y CRECIMIENTO PERSONAL

 

  El crecimiento personal consiste en superar constantemente nuestra educación, para así ponerla a la altura de los descubrimientos que vamos haciendo tanto en nuestro mundo interior como en nuestro entorno, haciendo de esta forma de la educación un proceso cotidiano de nuestra vida. Esto conlleva no quedar atado a ninguna autoridad con la que hayamos crecido, un árbol no puede crecer libremente sometido a la sombra de otro.

     Educar sin liberar al alumno de la autoridad de esa misma educación es negarle su crecimiento personal, su libertad como ser creativo. El mundo del crecimiento personal y el de la educación han de converger en una Segunda Alfabetización, que garantice el autoconocimiento como un derecho humano.

     Querido lector: para que puedas vivir lo expuesto te invito a ver y a sentir la película-documental "Entre maestros", en la que se expone un camino de cómo llevar a la práctica la unión entre  educación y crecimiento personal.






 

 

EL EFECTO TRUMP COMO LÍQUIDO REVELADOR DE UN DÉFICIT EDUCATIVO

       

   Trump no es un fenómeno aislado: en múltiples estados de constituciones democráticas han aparecido personajes o movimientos populistas, que sintiéndose poseedores de la verdad absoluta se creen por ello con derecho a engañar a los ciudadanos que, desde su punto de vista, no se encuentran a su altura. Todo populismo se sustenta en mentiras destinadas a recoger el voto de ciudadanos resentidos por diversas causas, ciudadanos que creyéndose engañados por un sistema establecido deciden confiar en quienes les ofrecen unos “claros” culpables de su mala situación social. Los ciudadanos atrapados en los populismos han renunciado a su espíritu crítico para convertirse en súbditos de las “críticas” que interesan a los trumps de turno; este fenómeno tiene lugar porque en los sistemas educativos de todo el planeta está ausente el desarrollo de un auténtico espíritu crítico, algo imprescindible para crear ciudadanos democráticos que no se dejen engañar por fantasías interesadas.

      Podemos decir que el fenómeno Trump es un líquido revelador que nos permite ver el déficit  educativo que existe en cuanto a lo que es ser demócrata, demócrata de corazón. Las leyes democráticas son como carreteras que favorecen el respeto y la concordia entre todos los ciudadanos, pero no basta con tener las carreteras hechas, es necesario también que los ciudadanos aprendan a circular por esas carreteras, que consigan aprobar el carné de conducir. De nada sirve tener leyes democráticas si no tenemos demócratas, la educación ha de evolucionar lo suficiente como para poder conceder el carné de demócrata a todos los ciudadanos. Un ciudadano con el carné aprobado no podrá ser nunca seducido por populismos y tendrá adquirida para siempre la inmunidad ante todo tipo de “trumpismo"


 Es en la educación donde se ha de construir la democracia como un valor humano esencial, como un sentimiento que otorgue en la práctica, en el día a día, la misma dignidad a todos los seres humanos, como un principio de vida que convierta a cada persona    en una pieza esencial e imprescindible del puzle de la humanidad. 

 

UNA SEGUNDA ALFABETIZACIÓN PARA ACABAR CON LA MAYOR DE LAS INGENUIDADES


            La clave de la libertad está en aprender a ser los dueños de nuestra atención, mientras la manejen nuestras creencias y nuestros estados de necesidad mentales y emocionales solo podremos acceder a una libertad condicionada. 

            Creer que uno piensa de entrada, sin ningún trabajo personal, lo que le da la gana es la mayor de las ingenuidades; la inmensa mayoría de la población humana vive hoy en día desde esta ingenuidad, sin darse cuenta siquiera de cómo su atención secuestrada crea dramas constantemente. Los juicios sumarísimos y el víctimismo actúan como una hipnosis colectiva que impide ver las ataduras  que sufre nuestra atención. Para acabar con esta hipnosis es necesario desembarcar una Segunda Alfabetización basada en el autoconocimiento y el crecimiento personal, todas las corrientes innovadoras de la educación deberían de ponerse de acuerdo para redactar sus principios y para encontrar la manera de formar a los educadores en ellos.