DOS HERRAMIENTAS PARA NO SUFRIR NUESTROS HABITUALES DRAMAS

      

  Vivir un drama implica descender a las profundidades de nuestro mar emocional, teniendo que contener nuestra respiración, privándonos así del aire de nuestra libertad, de  nuestra autenticidad. Para evitar ahogarte en este mar, querido lector, te sugiero dos herramientas construidas con tu imaginación y sentir, dos opciones para no sufrir esos dramas que nos hacen descender a donde realmente nos queremos ir.
     La primera consiste en construirte con el poder de tu imaginación unos salvavidas tipo de los que llevan los aviones: tiras de un cordelito y se hinchan de inmediato. Tendrás que hacer músculos con tu imaginación y sentir, entrenarte hasta conseguir que tu inconsciente  viva esos salvavidas como algo real. Entonces llegará el día de la gran prueba, con este recurso en la parte de tu  mente encargada de las alertas estarás preparado …  y cuando el drama empiece a tirar de ti hacia el fondo: ¡zas!, tiras del cordelito y empiezas a subir dejando atrás a los otros actores, ¡delicioso …  pruébalo!

¿Te imaginas en tu vida cotidiana haciendo pruebas de tu "salvadramas" ...?

    La segunda herramienta es más elaborada, se trata de construir un submarino, el entrenamiento en este caso será más largo, requerirás de mucho tiempo antes de que tu nave pueda salir del astillero, pero merece la pena. Ahora no tendrás que huir del drama, navegarás por él sin “mojarte” y respirando tu propio oxígeno. Esta poderosa herramienta te permitirá investigar cómo se originan los dramas y que actitudes nuestras los mantienen en marcha: es un submarino de investigación que te convierte en científico de la vida, de tu propia vida.
   Te propongo que ganes pericia en la construcción y uso de estas dos herramientas, una de emergencia y otra de investigación. Si eres educador tendrás además aquí un filón para trabajar con tus hijos  o alumnos, para darles medios realmente útiles en su vida, para ayudarles a no ser víctimas de sus propias emociones, para propulsarles como creadores de su propia vida, ¿te animas a ser constructor de submarinos y salvavidas … a enseñar a otros a serlo ...?

¿Te imaginas en tu submarino enseñando a navegar entre los dramas a tus hijos, a tus alumnos, a tus amigos ...? ¡Cuántos maravillosos descubrimientos os esperan!
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada