DOS HERRAMIENTAS PARA NO SUFRIR NUESTROS HABITUALES DRAMAS

      

  Vivir un drama implica descender a las profundidades de nuestro mar emocional, teniendo que contener nuestra respiración, privándonos así del aire de nuestra libertad, de  nuestra autenticidad. Para evitar ahogarte en este mar, querido lector, te sugiero dos herramientas construidas con tu imaginación y sentir, dos opciones para no sufrir esos dramas que nos hacen descender a donde realmente nos queremos ir.
     La primera consiste en construirte con el poder de tu imaginación unos salvavidas tipo de los que llevan los aviones: tiras de un cordelito y se hinchan de inmediato. Tendrás que hacer músculos con tu imaginación y sentir, entrenarte hasta conseguir que tu inconsciente  viva esos salvavidas como algo real. Entonces llegará el día de la gran prueba, con este recurso en la parte de tu  mente encargada de las alertas estarás preparado …  y cuando el drama empiece a tirar de ti hacia el fondo: ¡zas!, tiras del cordelito y empiezas a subir dejando atrás a los otros actores, ¡delicioso …  pruébalo!

¿Te imaginas en tu vida cotidiana haciendo pruebas de tu "salvadramas" ...?

    La segunda herramienta es más elaborada, se trata de construir un submarino, el entrenamiento en este caso será más largo, requerirás de mucho tiempo antes de que tu nave pueda salir del astillero, pero merece la pena. Ahora no tendrás que huir del drama, navegarás por él sin “mojarte” y respirando tu propio oxígeno. Esta poderosa herramienta te permitirá investigar cómo se originan los dramas y que actitudes nuestras los mantienen en marcha: es un submarino de investigación que te convierte en científico de la vida, de tu propia vida.
   Te propongo que ganes pericia en la construcción y uso de estas dos herramientas, una de emergencia y otra de investigación. Si eres educador tendrás además aquí un filón para trabajar con tus hijos  o alumnos, para darles medios realmente útiles en su vida, para ayudarles a no ser víctimas de sus propias emociones, para propulsarles como creadores de su propia vida, ¿te animas a ser constructor de submarinos y salvavidas … a enseñar a otros a serlo ...?

¿Te imaginas en tu submarino enseñando a navegar entre los dramas a tus hijos, a tus alumnos, a tus amigos ...? ¡Cuántos maravillosos descubrimientos os esperan!
  

IZQUIERDA Y DERECHA EN SU ESENCIA: EL CESE DE UN ENFRENTAMIENTO


    La democracia, como valor educativo, ha de lograr sacarnos del enfrentamiento dramático causado por nuestras diferencias en las ideas políticas, para llevarnos al enriquecimiento de los variados puntos de vista. Para lograrlo es necesario redefinir muchos conceptos políticos, entre ellos el de derecha e izquierda.
       Estamos acostumbrados a ver a la izquierda y a la derecha enfrentadas, dentro del gran juego de la Dualidad en el que hemos estado sumergidos durante milenios. Es necesario llevar estos dos conceptos políticos a su esencia para poder sacarlos del enfrentamiento dual, veamos cómo redefinirlos para lograrlo. Pensemos en la siguiente metáfora: para poder andar es necesario que mientras avanzamos una pierna la otra nos sostenga apoyados en el suelo, la pierna que avanzamos sería la política de izquierdas y la que nos sostiene la de derechas. Para que una sociedad progrese es imprescindible este juego de piernas, véase que esta definición esencial de izquierdas y derechas está más allá de las ideologías que circunstancialmente defiendan cada una. Con esta definición esencial la democracia puede contar con dos piernas, que lejos de enfrentarse entre sí, colaboran para hacer progresar a las sociedades, enriqueciendo además al ciudadano  en su vida individual, pues éste también necesitará de estas piernas para sus cambios y progresos personales.

Para que una democracia auténtica eche a andar es necesario redefinir en su esencia los conceptos de derecha e izquierda, ambas han de convertirse en las piernas de una sociedad que anhela poder progresar sin enfrentamientos dramáticos, sin luchas de ideas.
   


LOS PRINCIPIOS DE LA SEGUNDA ALFABETIZACIÓN

  

Para que la humanidad pueda cumplir sus sueños hacen falta horizontes comunes que nos aporten dirección. Los Principios de la  Segunda Alfabetización del Mundo son uno de esos horizontes, que nos permitirán desplegar las alas de nuestra creatividad y sabiduría para poder vivir desde la autenticidad de nuestros corazones, superando así los conflictos que durante milenios nos han separado a los seres humanos.

 1) Los “Derechos humanos” han de establecerse como principios educativos esenciales

  2)   El autoconocimiento ha de contemplarse como un derecho humano, así como el acceso libre a las técnicas que permitan llevarlo a cabo.

  3)  El conocimiento ha de estar abierto a la creatividad de quien lo recibe (trascender el conocimiento en autoridades a través del espíritu científico).

  4)  Enseñar a conectar con nuestra propia esencia y con nuestra "creatividad libre" ha de ser el fundamento  sobre el cual construyamos cualquier sistema educativo.

  5)  Los valores democráticos de diálogo y  respeto entre las personas han de estar por encima de cualquier ideología, y formar parte de todo sistema de enseñanza: el valor esencial de la democracia es hacer reconciliable lo irreconciliable.

  6)  La democracia  no se ha de quedar sólo en el respeto mutuo, ha de ser también el fermento que haga posible que las ideas puedan fertilizarse entre sí, en lugar de luchar entre ellas, favoreciendo así la hermandad entre todos los seres humanos.

  7)  Toda corriente educativa ha de ver a las personas como libres creadoras de su propio futuro, evitando así hacer manipulaciones sobre el mismo.

  8) Las culturas no han de ser contempladas sólo como tradición, sino también como entes vivos que crecen con la creatividad de sus ciudadanos: educar a creativos culturales.

  9)  Todas las personas tendrán derecho a una doble nacionalidad: la de nacimiento y la de ciudadano del mundo; de forma que sean cuales sean las circunstancias nadie se pueda considerar un apátrida en su propio planeta.

  10) La adquisición de la nacionalidad de ciudadano del mundo se hará en base a la libre  aceptación de unos principios, que siembren el amor entre los seres humanos y el amor hacia toda la naturaleza.

  11) La Segunda Alfabetización trasciende el marco de lo escolar y tiene lugar a nivel de todos los estamentos y tendencias sociales: gobiernos, medios de comunicación, empresas, organizaciones sin ánimo de lucro, política, ciencia, arte …
  
     

LAS CREENCIAS IDENTITARIAS Y LA PÉRDIDA DE DISCERNIMIENTO


    Cuando le cedemos parte de nuestra identidad a una creencia, nuestro inconsciente la siente como algo propio y la defiende de cualquier argumento que nos invite a salir de ella o simplemente a cambiar sus límites. Para esta defensa suele emplear fundamentalmente tres tácticas. La primera es hacer oídos sordos, la segunda consiste en responder a los argumentos de la persona que discrepa con una serie de frases hechas que impiden cualquier auténtico debate, y la tercera es pasar al ataque descalificándonos personalmente. El empleo de éstas u otros tácticas similares anula nuestro discernimiento: mientras nos defendemos no podemos ser objetivos.

Un ejemplo de cesión de nuestra identidad a una idea o creencia es el nacionalismo:  la persona se somete a una serie de valores a cambio de lo cual tiene algo en lo que reconocerse y sentirse seguro, contando además con el  apoyo de todos los que defienden lo mismo. En torno al símbolo de la bandera han muerto millones de personas en innumerables guerras, llegándose al sinsentido de matar a un desconocido simplemente porque se encuentra en el bando "enemigo"

     Todo este proceso al inconsciente le otorga seguridad, pues siente su "identidad" a salvo. En realidad lo que está defendiendo es una proyección de nuestra auténtica identidad, que no puede depender, por su propia naturaleza esencial, de las creencias que profesemos. Para que nuestro inconsciente comprenda esto es necesario que hagamos un trabajo de autoconocimiento, de búsqueda de nuestra autenticidad, más allá de la cultura, la familia o las circunstancias que nos hayan tocado vivir. Una segunda alfabetización, basada en este autoconocimiento, ayudaría a resolver muchos de los males de la humanidad que son fruto de las proyecciones que hacemos de nuestra identidad en creencias de todo tipo, aunque sólo sea por permitirnos conservar nuestro discernimiento, algo esencial en una sociedad auténticamente democrática.
  
Bottom of Form

    

NO HAY EDUCACIÓN INTEGRAL SIN EL RECONOCIMIENTO DE NUESTRA SOMBRA


     
      Una educación que no contemple el trabajo con nuestra sombra no puede denominarse integral. Educar sólo en lo que reconocemos como bello y ético es condenar a una parte del ser humano al exilio de nuestro reconocimiento y amor, es como tener dos hijos y darle todo nuestro cariño sólo a uno. 


    Peter Pan no se podía reconocer completo sin su sombra, tuvo que ir en su búsqueda. Así el ser humano tampoco está completo sin su sombra, si la "pierde" nunca entenderá cuál ha sido su función, y además parte de su poder y sabiduría se perdería con ella. Un educador integral no puede trabajar sin atender a todas las partes de sus alumnos o hijos. Las pedagogías han marginado sistemáticamente nuestra sombra juzgándola de negativa, lo único que han hecho es tratar de reprimirla, olvidando aquel principio de Carl Jung: "a lo que te resistes, persiste"

      Los conflictos en casa y en clase son una gran oportunidad para trabajar la sombra desde la sabiduría, lo cual implica no hacerlo desde el juicio, sino todo lo contrario, desde el reconocimiento de que la sombra forma parte nuestra y merece el mismo amor que las partes que se "portan bien" . No se trata de ser tolerante con nuestra sombra, sino de comprender que nos está pidiendo, descifrar la sabiduría que encierra, para lo cual necesitamos las teorías y visiones de los Nuevos Paradigmas del Conocimiento; ya que estos apuntan a salir de la Dualidad y sus juicios condenatorios. 
      Trabajar la sombra más allá de la ética, la moral y demás juicios permite a nuestro amor salir de los cauces de lo correcto e inundar nuestras tierras más secas. No se puede educar todo nuestro territorio mental y afectivo sin que saquemos al amor de los cauces del juicio de lo correcto y lo incorrecto. Para conseguir algo tan atrevido necesitamos todo el valor y sabiduría de nuestro corazón, y adaptar nuestras creencias a la altura de nuestro sentir más profundo y bello, es decir, llevar a la educación hacia un nuevo paradigma de conocimiento que consiga que nuestra mente pueda brillar con la luz de nuestro corazón.