DEL ASOMBRO INOCENTE NACE EL AUTÉNTICO CONOCIMIENTO

        
       La palabra asombro tiene muchas octavas. La más grave y densa se produce como fruto de la crítica y el juicio a una persona, desde este estado emocional el asombro nos mantiene pegados al drama, el conocimiento que de él nace es pura distracción, tenemos la sensación de andar pero no nos movemos de nuestro sitio, nuestra vida no se puede enriquecer con él, es como el caminar de un hamster en su noria, que cansa sin llevar a ninguna parte.
      El asombro academicista, el que nace de adorar a las autoridades, es aquél que proviene de conocer lo rancio, lo estancado, es como beber de una charca en la que el agua ha perdido su fuerza y transparencia, en definitiva su pureza. Si tienes sed y no sabes del agua fresca y brava te parece auténtico conocimiento.


       

        El asombro sin juicios y sin la intervención de autoridades, fruto de la inocencia de una mirada pura, nos conduce al manantial del auténtico conocimiento, el que proporciona el agua del espíritu científico, el que nos puede despertar a nuestra propia sabiduría.
     Querido lector, ¿de cuál de estos conocimientos quieres beber ...? Ya sabes que sólo la inocencia abre la puerta a la sabiduría del corazón, en el fondo, lo has sabido siempre, ¿no es así ...? ¿Qué te parece pues dejar libre a tu niño interior para que te enseñe con cada mirada un nuevo mundo ... desde el que asombrarte y acceder al auténtico conocimiento ...? 
  
  

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